jueves, 15 de marzo de 2012
miércoles, 22 de febrero de 2012
Un ente vivo se cierne sobre la ciudad...
Fotos de los bellos atardeceres que han engalanado la ciudad en últimas fechas.
miércoles, 27 de julio de 2011
El Kiosco Morisco de Santa María La Ribera
Fue diseñado por el ingeniero José Ramón Ibarrola, a fines del siglo XIX, para ser el Pabellón de México en la Exposición Universal de 1884 y de la Feria de San Luis Missouri en 1904. La estructura de este Kiosco está realizada completamente en hierro, conformada por varios arcos y columnas de arte mudéjar.
Tras haber sido expuesto, fue traído México a principios del siglo XX y fue instalado en el costado sur de la Alameda Central.
Posteriorment e, durante las fiestas del Centenario de la Independencia , el entonces presidente Porfirio Díaz, mandó erigir el Hemiciclo a Juárez, y por tal razón, el Kiosco fue trasladado a su ubicación actual, donde es ahora el centro de reunión y orgullo de la colonia Santa María La Ribera.
Posteriorment
jueves, 14 de julio de 2011
Fotos del Día Internacional del Orgullo Gay
"La verdadera democracia no es ser todos iguales, la verdadera democracia es ser todos diferentes (...) y por que soy diferente, la gente me excluye y me repudia."
- Alejandro Jodorowsky -
jueves, 23 de junio de 2011
Liz e Itzel
Les comparto unas muestras que definen, a título personal, lo que es ser niño: espontaneidad, inquietud, alegría... milagros breves petrificados en la rapidéz de un segundo, para ser contemplados por siempre.
jueves, 2 de junio de 2011
lunes, 30 de mayo de 2011
Este poema dejó de caminar
Sábado 28 de mayo, 16:00 hrs
El aliento del sol resbala por mis hombros y golpea mi cabeza mientras zigzagueo en busca de la sombra que proporciona el frontón del Palacio de Bellas Artes. Al cruzar la explanada, risas y comentarios; la gente se agolpa frente a cada sueño de Leonora y que la comuna apoda “estátuas”.
¡Cuanta gente! ¿De donde salio tanta? – me pregunto mientras me abro paso en el breve refugio antisolar creado, irónicamente, por el toque de la luz cuando besa el mármol de la estructura. Mientras contemplo la puerta de entrada, hilos de llamaradas frescas toman mi rostro, se apropian de mi cuerpo y ordenan a mis pies desempeñar su función; me introducen a las vísceras del recinto.
Adentro, mis cejas delatan mi sorpresa, - ¡…mas Leonora! - .
Pero llevo prisa, solo quería amortiguar el paso del sol sobre mi humanidad.
Al terminar un recorrido visual del lugar, a mi derecha, una fotografía de Leonora Carrington vuelve a apoderarse de mi y me hace aproximarme a ella.
Una vez ahí, contemplo que algunos seres adictos a los mundos creadores de fantasías paralelas, ya han rendido tributo a una de las grandes exponentes de otras realidades; cuatro rosas de colores lúgubres han sido depositadas al pie de foto y a las faldas de su nombre.
Una mujer así no puede pasar desapercibida. La importancia de su vida y el significado de su nombre en el arte mexicano, merecen, al menos, que se le agradezca. Mi cámara grita y golpea mi espalda exigiendo que le tome en cuenta. Rápidamente la libero de su prisión y enfoco. Click.
El resultado fue una fotografía insípida y poco merecedora de la grandeza de Leonora.
– No… Tengo que hacer una foto que tenga mas intención, que muestre un poco, y a mi modo, lo que Leonora fue. –
Mi carga va directo al suelo y con mas conciencia, configuro mi cámara.
Poso una rodilla en el mármol. Click.
Sigue sin gustarme – tratar de fotografiar una montaña me comienza a dar ciertas dificultades.
Reconfiguro a mi amiga mientras le pido a Leonora un poco de paciencia.
Mi inconciente discute con mi super yo:
Alocate carajo! Deja de pensar la foto… sientela! –
Todo esto mientras cruzan por mi memoria, visiones de lo que Carrington dio a luz a cada pincelada.
Esta vez, mis dos rodillas parecen pedirle perdón a una mujer de mirada indiferente… un deja vu me arranca una leve sonrisa. Click
Esto esta mejor… - el resultado me agrada pero no me convence.
Hago algunos ajustes y me preparo. Trato de no moverme mas allá de lo que tengo previsto. Oprimo el disparador y el conteo de exposición de mi toma empieza…
De repente y quien sabe de donde, la voz de un niño me desconcierta,
- Disculpe, ella es la señora que se murió? –
mi mirada me hace girar la cabeza en busca de mi interlocutor; aproximadamente, ocho años de vida me distraen y provocan que descuide mis propósitos de una buena exposición.
La cámara continúa su labor…
- Así es – alcancé a responder mientras el infante me da las gracias y pega la media vuelta para echarse a correr.
Click.
Con la cámara fuera de encuadre y sin plena conciencia de lo que hice, la toma fotográfica termina.
- Me lleva la…! – exclamo al ver que la cámara apunta directamente al techo.
Con la mirada trato de hurgar en cada rincón posible en busca de ese niño, pero no lo localice. No se a donde se fue.
Suspiro y veo a Leonora a la cara como pidiéndole que no ceda en su pose.
- Indudablemente la toma anterior la tendré que borrar…-
Busco en la memoria de mi cámara en pos de la ultima toma.
En el pequeño display aparece el resultado de mi inconsciente.
Mientras observo, aprendo la lección:
A una mujer no se le puede hacer esperar demasiado,
por que se aburre y se escapa por la ventana.
Lentamente tomo mis cosas y me dispongo a salir de ahí.
Ya no tiene sentido despedirme de Leonora, ella se ha ido.
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| Leonora Carrington / 1917-2011 |
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